Empieza por cómo utilizas la cocina

¿Cocina una persona o varias? ¿Necesitas comer dentro? ¿Dónde dejas las bolsas y los pequeños electrodomésticos? Las respuestas ayudan a decidir cuánto almacenaje necesitas y qué superficie debe quedar libre. Anota qué te incomoda de la cocina actual para no repetirlo con muebles nuevos.

Observa también la relación con el resto de la vivienda. Una puerta, un radiador o el paso hacia una terraza pueden condicionar la distribución. Si quieres abrir la cocina al salón, la viabilidad debe estudiarse antes de asumir que basta con retirar un tabique.

Comprueba recorridos y aperturas

Piensa en sacar alimentos, lavarlos, prepararlos y cocinarlos. Procura que haya superficies de apoyo útiles y que los recorridos sean cómodos. Una isla tiene sentido si el espacio disponible permite utilizarla y circular alrededor; su presencia no mejora por sí sola una cocina estrecha.

Comprueba las puertas del frigorífico, el horno, el lavavajillas y los cajones cuando están abiertos. Dos piezas pueden caber en el plano y resultar difíciles de usar a la vez. El espacio libre y la ubicación de los tiradores también merecen una revisión.

Elige equipos antes de cerrar muebles e instalaciones

Las medidas y necesidades de los electrodomésticos deben confirmarse con sus fichas técnicas. No todos los modelos requieren el mismo hueco, ventilación o conexión. Si vas a conservar un aparato, identifica el modelo y comprueba su encaje con el nuevo diseño.

Define los puntos de agua, electricidad e iluminación antes de cerrar las superficies afectadas. Habla del uso de pequeños aparatos y de qué conexiones necesitas en la zona de trabajo. La distribución y las instalaciones deben revisarse por profesionales según las condiciones de la vivienda.

Ventilación y acabados: decisiones distintas

La extracción vinculada a la cocción y la ventilación del espacio deben analizarse en el proyecto, sin tratar una campana como solución universal. El CTE DB HS contiene criterios de salubridad y calidad del aire. La solución aplicable depende de la intervención y del edificio.

Después compara materiales por uso, limpieza y mantenimiento, además de por apariencia. Pregunta por juntas, encuentros y límites de cada acabado. La elección de encimera, revestimiento y suelo debe encajar con el presupuesto y con el cuidado que estás dispuesto a dedicarles.

Separa suministros y ejecución en la propuesta

Deja claro quién compra muebles, encimera, aparatos y accesorios; quién los instala; y qué mediciones quedan pendientes. La instalación de un producto adquirido por el cliente no implica necesariamente que todos sus complementos estén incluidos. Estas cuestiones deben aclararse antes de organizar la obra.

  • Plano o croquis y fotografías de la cocina actual.
  • Modelos de aparatos que conservarás.
  • Necesidades de almacenaje y superficie de trabajo.
  • Deseo de cambiar o mantener la distribución.
  • Información sobre materiales ya comprados.

La imagen de esta guía es inspiración generada. La propuesta para tu cocina se prepara con las medidas y condiciones reales de tu vivienda.